En las jornadas organizadas por el Instituto Jaime Vera, el ex presidente del Gobierno afirma que la convivencia es aceptar el sentimiento de pertenencia del otro, y que Europa no puede resistir una unión monetaria y de libre circulación sin una política económica y fiscal común.
Descargar nota Jornadas IJV
El ex presidente del Gobierno y presidente del Consejo de Progreso Global de la Fundación IDEAS, Felipe González, defendió hoy, en unas jornadas organizadas por el Instituto Jaime Vera, el papel “fundamental y universal” de la Socialdemocracia en la construcción del futuro, y animó a los gobiernos presentes y futuros a “dar respuesta socialdemócrata a la necesidad de una economía competitiva e innovadora, capaz de generar valor añadido, de mantener la cohesión social y de ser ambientalmente sostenible”.
En las jornadas presentadas por Norma Bernad, directora del Insituto Jaime Vera, estuvieron presentes Eduardo Madina diputado nacional y secretario de formación del CEF y Carlos Mulas Granados, director de la Fundación Ideas.
González negó que el pensamiento socialdemócrata esté en repliegue, pese a la coyuntura de tantos gobiernos conservadores en Europa, y aseguró que “lo que verdaderamente me preocupa, cuando esos gobiernos empiecen a caer abrasados por la crisis, es que los socialdemócratas demos una respuesta apropiada”, para lo que es necesario “no aceptar que el mercado nos gobierne. Yo defiendo la economía de mercado, pero me repugna la sociedad sometida al mercado”.
En un formato de diálogo abierto y compartido con Eduardo Madina, Secretario del Grupo Socialista en el Congreso, González aceptó el reto de buscar soluciones a cuatro preguntas planteadas por Madina: ¿cómo generar riqueza?, ¿cómo poner esa capacidad productiva al servicio del modelo de bienestar?, ¿cómo seguir legitimando las fuentes de alimentación de la Democracia? y, por último, ¿cómo fortalecer el concepto de ciudadanía y armonizarlo con los sentimientos de identidad?.
Con respecto a cómo generar riqueza, González se mostró tajante: “El único futuro para Europa y EE UU es competir por valor añadido a través de la innovación”. En su opinión, para mejorar la competitividad, “es básico aumentar la productividad de nuestra economía. No somos, en términos relativos, menos productivos por hora trabajada que Francia o Alemania, pero es que en general Europa es poco productiva y, así, incluso aunque hiciéramos mayores esfuerzos inversores en I+D+i, seguiríamos sin ser competitivos en una economía global”.
Una vez mejorada la competitividad económica, lo que elevará la riqueza, para González es clave “hacer sostenible el Estado del Bienestar y, para ello, tiene que aumentar el empleo y tenemos que aplacar los abusos. La cohesión social que defiende el socialismo tiene que entrar de lleno en la responsabilidad individual y colectiva para acabar con los abusos al Estado del Bienestar”.
Con respecto a la legitimación de las propias fuentes que alimentan la Democracia, el presidente del Consejo de Progreso Global advirtió “contra los que piensan que ser más demócrata es someterlo todo a referéndum”, y, para el caso concreto de Europa, reclamó “fortalecer las instituciones comunitarias. ¿De qué manera? Hay una muy clara: la gobernanza europea no puede resistir una política monetaria y de libre circulación, sin una política económica ni fiscal común, pues eso genera un problema de credibilidad”
Finalmente, con respecto a la administración del equilibrio entre ciudadanía y sentimiento de pertenencia, el ex Presidente del Gobierno recordó que “el fundamento de la convivencia es el conocimiento del otro, aceptar su sentimiento de pertenencia sin que eso suponga generar desigualdades ni privilegios. Hay que respetar la identidad sin quebrar la ciudadanía como paquete básico de derechos y obligaciones”.
Las palabras de González respondieron en buena medida a las preguntas lanzadas por Eduardo Madina, quien, en su reflexión previa a la intervención de González,, aseguró que “asistimos a momentos de profundo cambio. En Europa parece que la Socialdemocracia ha perdido espacio de gobierno, pero, en mi opinión, la revolución tecnológica, que ha acortado espacios y acelerado el tiempo, ha hecho crecer el espacio conceptual, el número de preguntas, al que debe responder la Socialdemocracia”.
A su parecer, la Socialdemocracia “debe hacer hincapié en políticas redistributivas, que favorezcan los flujos de solidaridad, esos que nos han permitido en Europa tener formas de vida dignas”. En ese camino, “es clave defender la estabilización democrática de los ataques que recibe de aquellos a los que, cuando algo no les gusta, cuestionan el modelo de estabilización democrática, de los partidos, de los sindicatos, de la judicatura, de todo. La Socialdemocracia tiene que levantar murallas defensivas para salvaguardar lo conseguido”.
Por último, y en su condición de socialista vasco, “que siempre me acompañará”, Madina manifestó que “ante la complejidad que ha fabricado la globalización, hay un elemento que nos interpela claramente, el concepto de ciudadanía y su relación con las identidades”. Y advirtió: “cuando el espacio político se construye en el odio al diferente, es ahí donde el conflicto aflora y la paz social cae”.
Previamente a la intervención de González y de Madina, habían tomado brevemente la palabra Carlos Mulas, director de la Fundación Ideas, y Norma Bernad, directora del Instituto Jaime Vera.
Mulas vaticinó que “en estos primeros años del siglo XXI, a los valores clásicos de libertad e igualdad, la Socialdemocracia tiene que incorporar el de sostenibilidad”, y advirtió que “hoy en día, crecimiento económico no es garantía mejor calidad de vida. La mejor calidad de vida la da la sostenibilidad”.
Por su parte, Norma Bernad agradeció a los ponentes sus intervenciones, y animó a los asistentes, entre ellos alumnos del Master de Liderazgo Político, a difundir, en ejercicios de debate compartido, los valores de la nueva Socialdemocracia.