El ex presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero augura que China superará en 15 años a EE UU como primera potencia, y que ningún país de Europa formará parte del G-20 en el año 2050 si la UE no avanza hacia una unión política, fiscal y económica.
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El ex presidente del Gobierno de España, José Luis Rodríguez Zapatero, emplazó hoy a los países latinoamericanos a aprovechar una próxima década de perspectivas económicas “muy positivas” para consolidar sus instituciones, elevar la fiscalidad, mantener los programas contra la exclusión social y redefinir su agenda de integración regional, pues “es una asignatura pendiente de conseguir”.
En el marco del plenario de líderes políticos de la I Conferencia de Progreso Latinoamericano, organizada por la Fundación IDEAS, Zapatero aseguró que la globalización “es ya nuestro campo de juego y debemos trabajar para que sea multipolar, no unipolar, donde China, India, EE UU, Europa y Latinoamérica jueguen un papel como líderes regionales”.
Sin embargo, ni América Latina ni la propia Europa alcanzarán ese estatus “si no se unen, si no actúan unidas”. Al respecto, recordó que América Latina tiene “múltiples procesos de integración abiertos, lo que hace el diálogo difícil”. En su opinión las naciones latinoamericanas, “celosas de su identidad porque les ha costado mucho afirmarla, deben avanzar ya hacia una unión económica”.
En el mismo sentido se refirió a Europa y auguró que “ninguno de los países de la UE formará parte del G-8 en 2050 si la UE no alcanza una unión política, fiscal y económica”. Y añadió que “precisamente en 2050 cuatro de los cinco países llamados BRICS (Brasil, Rusia, India, China, excluido Sudáfrica) serán cuatro de las cinco economías más potentes del mundo, seguidos de países como Indonesia, México y Turquía”.
El ex presidente español recordó que en la primera década del siglo XXI, “el crecimiento de los países desarrollados ha sido del 17%, mientras que el de los llamados emergentes ha alcanzado el 82%. Solo China creció en una década un 170%, 10 veces más que EE UU y 20 más que Japón”. Sin embargo, según datos que aportó Zapatero, “a pesar de ello, los países desarrollados representan aún el 66,5% del PIB mundial y sus ciudadanos tienen una renta media de 37.000 dólares, mientras que los emergentes solo representan el 33,5% del PIB, y su renta básica es de apenas 8.500 dólares”.
Todos estos datos, según Zapatero, “suponen un cambio geopolítico que ofrecen datos para la esperanza, pues está previsto que en 20 años alrededor de 2.000 millones de personas, la gran mayoría residentes en países latinoamericanos, se incorporen a la clase media. La pobreza se reducirá en más de 13 puntos”. Para seguir avanzando en la reducción de la pobreza, y sin menoscabo de vigilar la crisis de deuda de los estados, instó a la UE a que lidere, junto al G-20 y a países con superávit comercial, un programa “mundial” de estímulo económico.
En todo este panorama, Zapatero considera que América Latina, “cuyo sistema financiero supo refugiarse de los productos tóxicos ideados por Wall Street”, está en condiciones de “consolidar la institucionalidad de la Democracia representativa, para lo que es necesario elevar la fiscalidad, seguir invirtiendo en programas de redistribución de riqueza y contra la desigualdad social y, -reiteró- definir una agenda única de integración económica y política”.
En el panel de líderes, moderado por la vicesecretaria general del PSOE, Elena Valenciano, intervinieron, además de Zapatero, la presidenta del Partido por la Democracia de Chile, Carolina Tohá; el presidente de la Asamblea Legislativa de El Salvador, Sigfrido Reyes; el ex gobernador de la provincia de Santa Fe y líder del Partido Socialista Argentino, Hermes Binner; el director del Partido Liberal de Colombia, Simón Gaviria; y el secretario general de la Secretaría General Iberoamericana, Enrique Iglesias.
En la intervención introductoria del debate, Valenciano comparó la crisis de deuda que está viviendo ahora Europa con la que vivió América Latina en los años 80 y 90, “cuando las recetas del llamado consenso de Washington produjeron estragos, y ahora, un consenso de Berlín, mucho más de Berlín que consenso”, está aplicando las mismas medidas.
Tras Zapatero tomó la palabra el secretario general de la Secretaría General Iberoamericana, Enrique Iglesias, quien coincidió con Zapatero en la necesidad de profundizar en la integración regional y en construir un sistema fiscal más justo y equilibrado. Para Iglesias, “ésta pueda ser la década de América Latina si elevamos nuestro capital humano mejorando la formación y la educación, paso previo para incrementar la productividad de nuestra economía y para desarrollar la I+D”. En su opinión, todo ello es posible para América Latina “pues contamos con una gran ventaja: compartimos la misma cultura. Somos la región del mundo que más afinidad cultural e histórica tiene, y ese es un activo que debemos aprovechar”.
Seguidamente intervino Carolina Tohá, presidenta del Partido por la Democracia de Chile, quien, tras recordar que “el origen de la crisis es el triunfo de las políticas economicistas de la ideología neoliberal”, animó a los asistentes a acuñar y definir un discurso “progresista y socialdemócrata, que combata unos presupuestos ideológicos y económicos de la derecha que están empezando a hacer crack”. Según Tohá, en concreto Latinoamérica se enfrenta al reto combinado de “reducir las todavía muy amplias desigualdades sociales y de fortalecer los estados”, y advirtió que no se corregirán estas desigualdades “si no cambiamos nuestro modelo económico, basado en la exportación de recursos naturales, sin apenas valor añadido, de baja cualificación y bajos salarios”.
Para Sigfrido Reyes, presidente de la Asamblea Legislativa de El Salvador, el mundo está ante “una crisis de paradigmas, pero la historia no se ha parado ni se parará nunca mientras siga evolucionando la ciencia y la tecnología”. Y, en su opinión, “solo una revolución tecnológica puede hacer extensible a China e India el paradigma de vivir es consumir a niveles de consumo occidental, pues, de otra manera, ese consumo nos llevará a límites de insostenibilidad para el Planeta”. El salvadoreño achacó al “apetito desmedido de ganancias la crisis actual”, y se mostró satisfecho de que Latinoamérica “en su gran mayoría gobernada por la izquierda variopinta, haya sabido esquivar la crisis”, si bien matizó que “hay varias realidades en la región. Brasil redujo pobreza, pero México, cuya economía crece, la incrementó. Y Centroamérica tiene aún estados débiles y nuestra economía está aún demasiado lejos de Dios y demasiado cerca de EE UU”.
Tras Reyes tomó la palabra Hermes Binner, ex gobernador de la provincia de Santa Fe y líder del Partido Socialista Argentino. En su alocución, la unión cultural de América Latina “es una gran fortaleza, que nos obliga a trazar cuatro o cinco ejes comunes”. Para Binner, el primero y más importante de los retos que tiene que abordar América Latina es “fortalecer los estados, para que, de verdad, haya equilibrio y ensamblaje entre estado y mercados. Necesitamos una sociedad responsable, y una sociedad responsable, donde funcionan a la vez estado y mercado en un diálogo virtuoso, implica que el sector privado gana dinero, sí, pero también paga impuestos”. En su opinión, para que la actividad privada florezca “es necesario seguridad jurídica y ciudadana, y para ello es importante que la gente tenga casa, sanidad y educación. Necesitamos un Estado del Bienestar y eso implica dinero”. Y terminó su intervención advirtiendo a los mercados que “cortar el desarrollo y las prestaciones del Estado del Bienestar, como a veces parecen reclamar los mercados, crearía una tensión ciudadana que perjudicará a la propia actividad privada de los mercados y los empresarios”.
El último interviniente en el panel de líderes fue Simón Gaviria, presidente del Partido Liberal de Colombia, quien se refirió en especial a su país, del que dijo “ha logrado, con políticas de exención tributaria dirigidas especialmente a pequeñas y medianas empresas, y otras de expansión del gasto, crear 1,5 millones de empleos, de los cuales una tercera parte han sido para jóvenes y para personas que abandonaban la violencia. Y todo ello lo hemos logrado sin deteriorar las condiciones de los ciudadanos que ya estaban en el mercado laboral”.