• Conferencia Progreso Latinoamericano
    01.03.2012

    Elevar la calidad de la educación, introducir la I+D en el modelo productivo, y fortalecer las políticas de equidad redistributiva e inclusión social, retos de América Latina

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    El ex ministro de Economía de Uruguay, Álvaro García, señala en que la región debe asentar la estabilidad macroecómica, dotar de eficiencia a la actividad microeconómica, invertir el 5% del PIB en infraestructuras, lograr el equilibrio ambiental y garantizar la cohesión social.
     
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    Elevar la calidad de la educación, en especial en los primeros niveles, acometer las reformas estructurales en el modelo productivo para que el crecimiento del PIB no se base solo en la explotación de recursos naturales, invertir en I+D y fortalecer las políticas sociales redistributivas son los retos y desafíos a los que se enfrenta América Latina en su conjunto para seguir creciendo de manera sostenible. 

    Así lo han puesto de manifiesto esta mañana, en el marco del panel “Un nuevo paradigma de prosperidad compartida”, de la I Conferencia de Progreso Latinoamericano, expertos y líderes políticos progresistas entre los que estaban José María Fanelli, investigador titular del Centro de Estudios de Estado y Sociedad (CEDES) de Argentina; Álvaro García, ex ministro de Economía de Uruguay; y Hugo Carvajal, ex ministro de Educación de Bolivia. El panel, moderado por el director de la Fundación IDEAS, Carlos Mulas, ha contado también con las aportaciones de María Muñiz, eurodiputado socialista, y Andrea Costafreda, asesora de Dirección de Relaciones Internacionales y Cooperación del Ayuntamiento de Barcelona. 

    El primero en tomar la palabra, José María Fanelli, realizó en su intervención un análisis de la realidad político-económica de la región, en su opinión “aún tomadora de las políticas anticrisis del mundo desarrollado y, al tiempo tiempo, de las políticas de producción del mundo asiático”. Para Fanelli, América Latina sufre “un proceso de primarización en su economía”, de tal manera que “nuestro crecimiento se basa solo, o fundamentalmente, en la explotación y exportación de recursos naturales, sin que hayamos aún desarrollado una industria manufacturera propia de esos recursos naturales”. 

    Tras reclamar una voz única de Brasil, Argentina y México en las reuniones del G-20, el investigador de CEDES aseguró que “el crecimiento necesita dos patas más: inclusión social y fortalecimiento de las instituciones democráticas”. Si ello no ocurre, “aunque crezcamos como nunca, aumentará la esperanza de vida y tal vez se reduzca algo la pobreza, pero la distribución de ingresos apenas cambiará”. 

    Por todo ello, reclamó para la región “un modelo económico propio, reconocible internacionalmente y que debe parecerse más a Canadá o Australia que a China y al mundo asiático”, para lo que, en su opinión “es vital doblar la inversión en políticas públicas, en especial en educación”. 

    En este punto coincidió con Hugo Carvajal, ex ministro de Educación de Bolivia, quien señaló que “para ser más competitivos necesitamos elevar el capital humano y, para ello, hay que cuadruplicar la inversión en educación, en especial en las primeras edades, donde la tasa de cobertura apenas creció cuatro puntos”. Para Carvajal, “es cierto que subieron mucho, en todos los países, los índices de escolarización, pero no se elevó la calidad formativa”. Según su análisis, “estamos bien en cuanto a la consecución de los niveles de escolarización que marcan los Objetivos del Milenio, pero la educación no es solo construir escuelas, también hay que capacitar al docente, evitar la masificación, etc.”. 

    Para Carvajal, “el paso de un modelo económico de explotación masiva de recursos naturales a un modelo de mayor valor añadido pasa por la I+D, que a su vez pasa por mejorar la educación”. 

    En términos similares se expresó Álvaro García, ex ministro de Economía de Uruguay, quien señaló cuatro objetivos que debe alcanzar la economía latinoamericana: asentar la estabilidad macroeconómica, dotar de eficiencia a la microeconomía, alcanzar el equilibrio ambiental de reposición de recursos, y redoblar las políticas públicas en pro de la equidad y la inclusión social. Para seguir dinamizando la economía de América Latina consideró “vital” destinar “al menos el 5% del PIB a la inversión en infraestructuras de transporte”. 

    Para terminar intervinieron María Muñiz, europarlamentaria socialista, y Andrea Costafreda, asesora de Relaciones Internacionales del Ayuntamiento de Barcelona. Para Muñiz, América Latina debe aspirar “precisamente a los pilares que han caracterizado a Europa: desarrollar un modelo de bienestar amplio y universal, controlar desde la política el capitalismo de mercado para lograr la igualdad, y sofisticar un modelo de integración supranacional”. Curiosamente, según Muñiz, “estos tres pilares, a los que debe aspirar América Latina, están siendo atacados con virulencia por la derecha conservadora que mayoritariamente gobierna Europa”. 

    Por último, Costafreda señaló que combatir las desigualdades “es la clave para lograr la estabilidad institucional y para mejorar la calidad democrática, pues –según apuntó- allí donde las desigualdades, según el índice Gini, son menores, hasta el 80% de la población considera que la democracia es el mejor sistema o, al menos, el preferible. Sin embargo, donde las desigualdades son mayores, como Colombia o Guatemala, la aceptación del sistema democrático de partidos apenas llega al 40%”.