Conferencia Progreso Global Rubalcaba Lula
19.10.2011

Lula afirma que el mundo “no tiene derecho a permitir que la UE acabe porque es patrimonio democrático de la Humanidad”, y considera “inaceptable” que una economía del tamaño de Grecia “tenga en riesgo a toda Europa”

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Lula reclama instituciones multilaterales que obliguen a cumplir recomendaciones de los organismos internacionales como acabar con la opacidad de la banca, ampliar los controles financieros, luchar contra los paraísos fiscales y aplicar sanciones para proteger a las finanzas públicas.

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El ex Presidente de Brasil, Luiz Inacio Lula da Silva, afirmó hoy, en el discurso de cierre de la III Conferencia de Progreso Global, que “el mundo no tiene derecho a permitir que la UE acabe”, porque “lo que hicieron los europeos tras acabar la II Guerra Mundial forma parte del patrimonio democrático de la Humanidad”, y, por ello, calificó como “inaceptable que una economía del tamaño de Grecia tenga en riesgo a toda la UE. Es como si una uña de mi dedito pudiera matarme”. 

 Lula Da Silva recordó que ya en las reuniones del G-20 en 2008 y en 2009 “se realizó un diagnóstico preciso de las causas de la crisis. Entonces ya dijimos –prosiguió- que no era suficiente combatir los síntomas, sino que había que enfrentar las causas. Y también dijimos que no se podía vencer esta crisis solo con medidas de ajuste, sino que era necesario recuperar el crecimiento y el desarrollo a escala mundial”. 

 Sin embargo, según Lula, “pese a proclamar en Washintong en 2008 y repetir en Londres en 2009 que la era del sigilo bancario había acabado, las recomendaciones no se cumplieron”. En su opinión, esto es debido a que “carecemos de instituciones multinacionales que obliguen a cumplir los acuerdos que alcanzan los organismos internacionales para identificar las prácticas de riesgo, ampliar los controles sobre los mercados financieros, incluidos los hedge funds, luchar contra los paraísos fiscales y aplicar sanciones para proteger las finanzas públicas”. 

 Lula considera que el problema principal hoy en día es “el elevado endeudamiento de bancos, empresas y consumidores, que fueron obligados a creer en una política de crédito por la cual el ser humano podía comprar lo que no podía pagar”.  Y, así las cosas, en su opinión “la única solución pasa por la política. Necesitamos políticos con coraje, dispuestos a servir bebidas amargas, pero no a permitir que el pueblo trabajador pague la crisis, que piensen más en las próximas generaciones que las próximas elecciones”.

También tuvo palabras para su país, Brasil, y para toda América Latina, “que viven su mejor momento en décadas”, y recordó que, durante su gobierno, en solo 8 años, “Brasil creó 16 millones de empleos formales, 28 millones de personas salieron de la pobreza y otros 28 millones pasaron a integrar la clase media. Es más, la renta media de los pobres creció un 68%”. Y siendo esto importante, para Lula fue también crucial “establecer una nueva relación Estado-ciudadanos. Devolvimos la confianza a la gente, celebramos 73 conferencias nacionales por todo el país explicando las políticas y todos los segmentos de Brasil fueron invitados a colaborar”. 

Tras la intervención de Lula da Silva, tomó la palabra el candidato del PSOE a la Presidencia del Gobierno, Alfredo Pérez Rubalcaba, quien cerró oficialmente la III Conferencia de Progreso Global.

Rubalcaba achacó la crisis actual “a consecuencias de las políticas de la derecha”, para añadir que “si bien la globalización ha creado enormes oportunidades de empleo, hay generaciones que se mantienen fuera del bienestar social, si bien es verdad que cientos de millones han salido de la pobreza y hay nuevas economías emergidas, también la globalización ha traído riesgos e inseguridades”. “Hemos extendido la cultura de la información –explicó- pero eso ha agudizado la sensación de desigualdad en algunos países, hemos duplicado la esperanza de vida de nuestros abuelos, pero somos la primera generación en comprometer el futuro de nuestro Planeta”. Ante esta nueva realidad y dado que la globalización ha cambiado las reglas del juego, el candidato socialista considera que solo hay dos opciones: “dejar que el cambio lo gobiernen los mercados, o los conservadores, que generalmente es lo mismo, o gobernarlo nosotros, es decir, con los ciudadanos”.

Para que ello sea posible, Rubalcaba considera necesario “hacer compatible el crecimiento económico con la garantía de igualdad, pues solo así los ciudadanos sentirán que forman parte de un mismo proyecto colectivo, parte de un sisema que beneficia a la mayoría”.

Llegados a este punto, Rubalcaba ha reinvindicado como nunca la Socialdemocracia y sus valores como “fórmula para que la recuperación no solo sea eficiente, sino justa. Son las políticas de la derecha las que nos han llevado a este desastre económico y es gracias al colchón de la Socialdemocracia por lo que la crisis no ha derivado en un drama humano.

Por todo ello, el candidado socialista ha proclamado que “la  Socialdemocraia ha funcionado, hay que actualizarla, pero ha funcionado. Ahora nos toca combinar protección social y redistribución con expansión de la igualdad de oportunidades”, para lo que es vital “capacitar a las personas para que sean capaces de crear, de innovar”. 

 Tras pedir “adoptar los valores de siempre a los retos de hoy”, Rubalcaba ha salido en defensa de lo público y de la participación activa del Estado “como garante de la protección social, de la redistribución, de la creación de empleo, de la respuesta a la degradación del medio ambiente y de la lucha contra la pobreza”.

Ha terminado su intervención pidiendo a Europa que “salga de su ensimismamiento”, y reclamando un esfuerzo para que “instituciones ya creadas, como el Tratado de Lisboa, por lo menos funcionen”, y ha repetido de nuevo la necesidad urgente de “proteger la moneda común de la especulación con la creación de eurobonos”, al tiempo que ha exigido nuevamente la imposición de una tasa a las transacciones financieras europeas.