Artículo en defensa de la igualdad como un derecho fundamental para las mujeres y el conjunto de la sociedad, y de la importancia que tiene para el PSOE evitar retrocesos en ese campo.
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La igualdad forma parte de los pilares fundamentales del socialismo. La socialdemocracia europea ha hecho de su defensa una bandera que se ha traducido en un modelo social democrático y justo, generador de desarrollo y bienestar para la ciudadanía. De este modo, en los países donde se ha aplicado, el crecimiento económico se ha convertido en bienestar social para una parte creciente de población.
A pesar de ello las feministas seguimos reclamando el derecho a la igualdad como una necesidad para las mujeres y para la sociedad, conscientes de que su conquista definitiva requiere de muchas voluntades que deben actuar juntas en un camino de avances y retrocesos determinados por políticas públicas y evolución social.
Las mujeres hemos avanzado en este país con el desarrollo de políticas socialdemócratas. Nuestras mejores conquistas han estado condicionadas a la presencia del Partido Socialista en los Gobiernos, sean estos de ámbito nacional, autonómico o local. El PSOE ha sido siempre el mejor aliado de las mujeres porque ha sabido acompañar los cambios que estas requerían para mejorar sus vidas cotidianas y estimular procesos que han abierto espacios a la igualdad. Por hacer algunas menciones podemos recordar cómo la aprobación de la cuota primero y la democracia paritaria después, ha impulsado el esfuerzo de las mujeres para romper un techo de cristal que persiste y se evidencia en cuanto nos descuidamos. Por eso, la aprobación reciente de leyes tan importantes como la ley de medidas de protección integral contra la violencia de género o la ley de igualdad, avanzan transformando la igualdad real en un derecho de ciudadanía.
En este proceso, el Estado del Bienestar ha tenido un efecto fundamental en la vida de las mujeres. Su desarrollo ha sido clave porque somos nosotras quienes tradicionalmente nos hemos ocupado en exclusiva del cuidado de las personas a las que deberían cuidar de manera corresponsable las Instituciones públicas y las familias, pero también porque el Estado del Bienestar, al incidir sobre la igualdad, ha mejorado la posición social de las mujeres. La universalización de derechos como la educación, la salud o la atención a la dependencia eran imprescindibles. El cuidado de las personas no podía ser un lastre para las posibilidades de desarrollo personal, social y profesional de las mujeres. Sin duda somos las más pobres de entre los pobres. De ahí que la atención social y las políticas de rentas para combatir la pobreza han tenido como destinatarias a las mujeres, del mismo modo que las tienen las actuaciones sobre el sistema de pensiones. Al incorporar a quienes no pudieron contribuir, hicimos posible que las mujeres mayores con escasos recursos tengan hoy una pensión para vivir los últimos años de su vida con dignidad. También al incrementar las pensiones mínimas hemos visto reducir la vulnerabilidad y la pobreza de muchas mujeres que contaban con ingresos escasos.
En definitiva, el avance en derechos individuales y el desarrollo del Estado del Bienestar son acompañantes imprescindibles en el camino de la igualdad. Sin embargo, ambas cuestiones están en este momento en riesgo. El PP anuncia medidas y pone en marcha actuaciones que nos van avisando de sus intenciones. Para combatir nuestro importante avance en derechos, anuncia la retirada de conquistas recogidas en la Ley sobre Salud Sexual y Reproductiva, cuestiona la constitucionalidad del matrimonio entre personas del mismo sexo y lanza mensajes confusos sobre sus intenciones respecto a la ley integral contra la violencia de género. Por su parte, el derecho de todas las personas a conciliar la vida personal, familiar y profesional, ni está en la agenda, ni se menciona.
Mientras tanto, recorta servicios del Estado del Bienestar atacando claramente sus pilares y a sus profesionales en las Comunidades Autónomas donde gobierna, en la sanidad, en la educación y, por supuesto en el más joven de todos ellos: los servicios sociales. También en los recursos dirigidos específicamente a las mujeres. Y de las actuaciones dirigidas a afrontar la crisis, simplemente podemos decir que empobrecen a las mujeres más vulnerables, a quienes cobran el salario mínimo o a quienes tienen pensiones más bajas.
Saben dónde hacen daño al avance de la igualdad. Por eso, ante este retroceso anunciado por parte de la derecha, desde el Partido Socialista vamos a seguir planteando propuestas de avance. Sabemos que las mejores experiencias de desarrollo social y económico han estado acompañadas necesariamente de la presencia de las mujeres y de su mejor situación colectiva. Por lo tanto seguiremos trabajando para salir de esta crisis económica contando con todas las capacidades, promoviendo la garantía de los derechos individuales de todas las personas, defendiendo la igualdad con pasos firmes en todos los ámbitos, en la educación, en el empleo, en el sistema de protección social, etc… porque en ello nos jugamos el futuro de las mujeres, nuestra posibilidad de tener una vida plena, pero también el de los hombres, el desarrollo social, económico y en bienestar de toda una sociedad que se niega a dar un paso atrás en sus derechos de ciudadanía.