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25.06.2012

Los nuevos mayores participando en igualdad

Yolanda de la Fuente

Catedrática EU de Trabajo Social y Servicios Sociales de la Universidad de Jaén

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El artículo expone el importante rol que juegan las personas mayores en la sociedad, y aboga por que co-lideren el cambio de la sociedad.

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Por aquello de hacer de la necesidad virtud, la austeridad y la contención del déficit se han convertido en los antídotos contra la crisis, contraponiéndose al despilfarro y al endeudamiento como causas principales de la misma. Hoy la discusión se centra en si estas medidas por sí solas son suficientes para salir de la recesión, o si por el contrario es preciso acompañarlas de medidas de reactivación de la economía. En mi opinión es preciso retornar a los orígenes para identificar de forma correcta las causas, contrastar si el tratamiento se está aplicando de forma adecuada, y concluir con un nuevo patrón de comportamiento que conjure futuras recaídas.

Partiendo de las tendencias demográficas y el mayor peso específico, tanto cuantitativo como cualitativo que tienen las personas mayores en la sociedad- todo ello en el contexto del Año Europeo del Envejecimiento Activo-, nos encontramos ante el importante reto de repensar qué papel desempeñarán las personas de más edad en el modelo de sociedad futura.

El INE en su informe "Proyección de la población de España a Corto Plazo (2008-2018)" afirma que la población residente en España superará los 49 millones de personas en el año 2018. En la pirámide de población de 2008 y la estimación para 2018, el mayor incremento que se prevé, se producirá en el grupo de edad de mayores de 64 años, que crecerá un 19,2% en la próxima década. Ello supondrá añadir 1,44 millones de personas de estas edades a los residentes en España. A partir de los 64 años, se experimentan los mayores crecimientos absolutos y relativos, ya que se estima que se duplicará el tamaño del grupo de personas que tiene 64 años o más, representando el 31'9% de la población total de España.

Aunque las consecuencias más debatidas del envejecimiento de la población se relacionan con el aumento en el gasto social y sanitario que supone, las personas mayores hacen numerosas y continuadas aportaciones económicas a la sociedad, que al estar fuera del mercado de trabajo, resultan invisibles y pocas veces se contabilizan.

Las personas mayores contribuyen al sostenimiento del Estado de bienestar desde su apoyo a la familia, con el cuidado de nietos, personas dependientes y ayudas informales a otros hogares. No menos importante es su aporte social en forma de voluntariado, y su aportación económica a través del consumo o el trabajo remunerado.

El grupo poblacional considerado a partir del umbral de los sesenta y cinco años está constituido por personas muy heterogéneas con diferentes intereses, opiniones, necesidades y que realizan una multitud de actividades, entre las que podemos destacar:

Tareas domésticas y familiares: Lo más característico en el desempeño de estas tareas es su marcado perfil de género. Aunque en la vejez los varones, adaptándose a su nuevo rol, realizan más actividades dentro de las tareas de hogar y familia, sigue persistiendo con mucha incidencia la división de las mismas. Cabe destacar las del cuidado de niños/as. Las personas mayores, sobre todo las abuelas, son un recurso muy utilizado como apoyo a las familias con niños/as de corta edad y gracias a esta ayuda en muchos casos se logra la tan anhelada conciliación de la vida laboral y familiar.

Trabajo voluntario y apoyo informal: Las personas mayores se caracterizan por participar activamente en tareas sin retribución que son realizadas por el bien de la comunidad. También existe un destacado porcentaje de población mayor que invierte su tiempo ayudando a otros hogares de manera informal, este apoyo tiene, sin duda, una gran importancia en las cuentas nacionales. El apoyo informal ayuda a paliar los «huecos» que las aportaciones públicas no cubren.

Tiempo libre: La experiencia vital de las personas mayores actuales ha venido marcada por el trabajo y se encuentra en la vejez con la disponibilidad del tiempo libre. Resulta necesario conocer las necesidades y deseos de las personas mayores en la ocupación de su tiempo de ocio para poder fomentar la creación de programas que se ajusten a sus intereses y peticiones. Una actividad predominante es la realización de prácticas deportivas, específicamente caminar, con todos los aspectos positivos que ello conlleva (mantenimiento de redes, alta autoestima, buen estado de salud subjetivo y objetivo).

Necesidades esenciales: Según la Encuesta de Mayores podemos constatar la aparición de nuevas actividades tras la jubilación: el 26.6% comenzaron a hacer deporte, 12.2% iniciaron cursos de manualidades y 8.8% turismo. En general un 60% de las personas mayores inician nuevas actividades tras la jubilación.

En cuanto al ocio, prefieren sus aficiones 17%, entre las que destacan ver la televisión y oír la radio como las actividades que más realizan, pero también intensifican las relaciones sociales y la actividad física (14%). Aquellos mayores con nivel formativo incorporan el uso de las TIC; de ellos el 42% tiene móvil, el 10% internet y el 17% ordenador.

Situados en este punto, es necesario abordar la participación de los mayores como una necesidad manifestada por los mismos, analizando aspectos económicos, laborales, políticos, culturales, tecnológicos, educativos y sociales, en torno a la realidad de las personas mayores, como dimensiones sobre las que centran la reflexión.

En ese nuevo campo de oportunidades, como señala Martínez Rupérez, emerge con fuerza la participación, entendida como “tener parte en una sociedad”, enmarcada en un proceso de desarrollo compartido, de crecimiento mutuo; ligada a relaciones de igualdad, un escenario de aprendizaje desde sus experiencias de partida. El compromiso y la corresponsabilidad es el camino hacia el empoderamiento colectivo, pasando así de persona usuaria de servicio a persona participante y con ello poder dar el salto a persona agente de transformación social.

Ha llegado el momento de que las personas mayores co-lideren el cambio de la sociedad actual, dejando de ser objeto de políticas sociales y convirtiéndose en sujetos activos y reactivos del diseño de las políticas que les afectan.

Siendo plenamente conscientes, de que existe un perfil heterogéneo de personas mayores, y que cada uno de ellos tendrá un itinerario de participación diferente, que no debe estar preestablecido, ya que implicaría nuevamente la limitación de las capacidades de las personas, y esto iría en contra de toda la filosofía de esta revolución social, nadie puede ser prisionero de su pasado, los límites los deben marcar cada uno en función de lo que desee o necesite en cada momento, y eso no lo marca la edad.

Esa es la grandeza de la participación social, y sobre todo de tener presente que todos somos herederos de un ciclo de vida, olvidándonos definitivamente que el calificativo mayor ha matado al sustantivo persona.